DIOS NO TRABAJA PARA LOS SERES
HUMANOS
Procuren entender cuál es la voluntad del Señor. Efesios
5:17
La mayoría de las personas nos acercamos a Dios en el
momento en el que le pedimos que nos libre de alguna situación angustiosa, pero
Él ya nos salvó. Le imploramos que nos “salve” de situaciones que para nosotros
pueden parecer incómodas. Como los dolores, los sufrimientos, y diferentes
escenarios que nos causan molestias o que requieren algún esfuerzo de nuestra
parte. No significa que acordarnos de Dios en esos momentos esté mal. Lo que
está mal, es que creamos que Dios es un ser omnipotente que trabaja para
nosotros, y que debe estar disponible en el momento que lo invocamos, para
nuestro provecho.
Necesitamos dejar de pensar que Dios va a mover sus
mejores cartas dentro del universo por el simple hecho de que a nuestra
voluntad se le antoja. Lo cierto es que para Dios no hay nada imposible, y es
sin duda capaz de hacer múltiples milagros. Pero la pregunta es ¿qué estamos
haciendo por Dios?, de tal manera, que Él quiera darnos una pronta respuesta a
nuestras peticiones.
En nuestro entorno nos encontramos con personas que se
acercan a nosotros para solicitarnos favores, a veces, mientras nos encontramos
en lo mejor de nuestro descanso. Cuando estas personas se dan por servidas,
algunas, se muestran agradecidas y en cambio, otras, no tanto. Es placentero poder servir a las personas
agradecidas, pero, no es así con las desagradecidas. Esto me hace reflexionar
sobre ¿Qué tan agradecidos somos con Dios?
Imaginemos en un escenario similar a Dios y saquemos
nuestras propias conclusiones. ¿Será que Dios se complace en escuchar a las almas
agradecidas, o, a las no agradecidas?, creo que es muy fácil llegar a la
conclusión: Dios prefiere a las almas agradecidas.
Dios no querrá escuchar a alguien que no lee la
Biblia, que no entabla conversaciones con Él mediante la oración, que no le
adora y que no se esmera por ser agradable ante Sus ojos, que no cumple sus
mandamientos, etc. Así que, sí eres de
estas personas, no te molestes cuando tus peticiones no sean correspondidas.
Es una falta de respeto que solo nos relacionemos con
Dios cuando nos encontramos bajo una situación de estrés, angustia o dolor
Debemos de aprender a ser amigos incondicionales de Dios si queremos que Él nos
oiga. Dios nos regala 3,600 segundos en 1 hora, en 24 horas Dios nos regala
86,400 segundos y de estos segundos ¿Cuántos le regalamos a Dios?
Es fundamental para los seres humanos entender que Dios
no trabaja para nosotros y no tiene la obligación de atender las súplicas de quienes
únicamente se acuerdan de Él cuando necesitan algo. Es todo lo contrario:
Nosotros trabajamos para Dios y debemos someternos a su absoluta voluntad.
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